Los puentes tibetanos se han convertido en una de las actividades estrella de la montaña leonesa. Tres puentes de este tipo se encuentran a menos de una hora de La Finca del Valle, y cada uno ofrece una experiencia diferente:
El puente tibetano de Vegacervera es el más accesible. Con 35 metros de longitud y una caída de 70 metros, es perfecto para iniciarse. Los tablones de madera se mueven bajo tus pies, el viento te empuja y el río Torío corre allá abajo como un hilo plateado. Es la antesala perfecta antes de atreverte con los más grandes.
El puente del Conductor, en la zona de los Calderones, es más técnico y más largo: 55 metros de tablones flotantes con una caída que supera los 100 metros. El viento aquí es más intenso y el balanceo del puente se amplifica. No mires abajo- o mire abajo, si tiene estómago- porque la vista es impresionante.
Consejo: reserva con antelación en temporada alta (julio-agosto). Las empresas de turismo activo proporcionan arnés, casco y guía. Y respira: el primer paso es el más difícil. Una vez que estás en el puente, las piernas se acostumbran.
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