El oso pardo cantábrico (Ursus arctos arctos) es el animal más emblemático de la Cordillera Cantábrica. Después de décadas al borde de la extinción, con apenas 70 ejemplares en los años 90, la población ha recuperado terreno y hoy supera los 300 individuos. Los Argüellos, con sus bosques de hayas, robles y abedules, sus valles aislados y sus laderas de alta montaña, son un corredor vital para el desplazamiento de osos entre las poblaciones occidental y oriental de la cordillera.
Avistar un oso no es fácil, ni debe ser el objetivo principal. Los osos son animales elusivos, fundamentalmente crepusculares y con un sentido del olfato tan agudo que te detectan mucho antes de que tú los veas. Si tienes la suerte de observar uno, mantén siempre la distancia (mínimo 200 metros), no hagas ruido y nunca intentes acercarte. El mejor momento para buscar rastros es en primavera, cuando salen de la letargia invernal y buscan alimento en las laderas más bajas.
Pero el oso no está solo. La Reserva de la Biosfera de los Argüellos alberga una comunidad faunística que sería envidia de cualquier parque nacional europeo:
- Urogallo cantábrico (Tetrao urogallus cantabricus): Una subespecie endémica exclusiva de esta cordillera. El macho, con su plumaje oscuro y las carúnculas rojas sobre los ojos, es uno de los espectáculos naturales más impresionantes. Su celo, entre marzo y mayo, produce sonidos que se escuchan a kilómetros de distancia.
- Rebeco cantábrico (Rupicapra pyrenaica parva): Fácil de ver en las zonas más altas, pastando en las laderas rocosas. Si te acercas con paciencia, puedes observar grupos de hasta 20 individuos desde los miradores del valle.
- Águila real (Aquila chrysaetos): Con sus 2 metros de envergadura, domina los cielos de los Argüellos. Anida en los cortados calizos y caza conejos y perdices en las laderas abiertas.
- Buitre leonado (Gyps fulvus): Las colonias de buitres en los acantilados del Torío son un espectáculo diario. Al amanecer, decenas de buitres se dejan caer de los cortados y aprovechan las térmicas para ganar altura.
- Lobo ibérico (Canis lupus signatus): Presente aunque esquive. Sus rastros son frecuentes en las laderas norte del valle, pero ver uno es pura lotería natural.
En cuanto a la flora, los bosques de hayas son los grandes protagonistas. Los hayedos de los Argüellos, declarados Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2005, constituyen uno de los mejores ejemplos de bosque atlántico montano de toda Europa. En otoño, la transformación cromática es absoluta: verdes, amarillos, ocres y rojos se suceden en un espectáculo que atrae fotógrafos de todo el mundo.
Consejo desde La Finca del Valle: las mejores horas para observar fauna son las dos primeras horas tras el amanecer y la última antes del anochecer. Lleva prismáticos y ropa verde o marrón. Y paciencia, mucha paciencia.
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