En 1987, el pueblo de Riaño dejó de existir. Sus 600 habitantes fueron reubicados a la fuerza, sus casas demolidas, su iglesia trasladada piedra a piedra, y el valle entero fue sumergido bajo las aguas del embalse que llevaría, paradójicamente, el nombre del pueblo que destruyó.
Lo que nadie previó es que el agua, al llenar un valle de laderas pronunciadas, crearía un paisaje extraordinario. Penínsulas que antes eran cerros se convirtieron en cabos. Valles laterales se convirtieron en bahías. Y los acantilados calizos de la montaña central, ahora bañados por el agua, adquirieron un dramatismo que evoca- sin exageración- los fiordos noruegos.
El nuevo Riaño se construyó en la ladera, con casas modernas y un ayuntamiento nuevo. Pero los vecinos mayores todavía hablan del antiguo Riaño con la nostalgia de quien perdió un mundo entero. La iglesia de Santiago, trasladada piedra a piedra, es el único edificio original que sobrevive como testigo mudo.
Hoy, el embalse de Riaño es un recurso turístico que atrae visitantes por su belleza sobrecogedora. Se puede navegar en kayak o motojet entre los fiordos, hacer rutas en mountain bike por las laderas que miran al agua, e incluso hay un columpio sobre el acantilado que se ha convertido en una atracción viral.
Desde La Finca del Valle, Riaño está a unos 35 minutos en coche por una carretera de montaña espectacular. Vale la pena el desplazamiento, especialmente al atardecer, cuando el agua refleja los colores del cielo como un espejo perfecto.
Reserva tu refugio en La Finca del Valle
Maelo, Teleno y Braña: tres casas de diseño con suelo radiante, terraza equipada y la montaña como patio.
Comprobar disponibilidad¿Quieres dormir en plena Reserva de la Biosfera?
Tres casas rurales de diseño con suelo radiante, terraza equipada y silencio de montaña te esperan en La Finca del Valle, Valle de Vegacervera, León.
Reservar estancia