Fauna y Flora

Aves de los Argüellos: el cielo como escenario

Buitre leonado (Gyps fulvus) volando sobre la montaña leonesa, una de las aves más emblemáticas de los Argüellos Foto: JJ / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0

Si hay algo que define el cielo de los Argüellos es el movimiento constante. Desde el buitre leonado, con sus 2,80 metros de envergadura, que se deja caer de los cortados al amanecer hasta el último chorrillo que se escucha al anochecer, este territorio es un teatro vivo donde las aves son las protagonistas absolutas.

La colonia de buitres leonados (Gyps fulvus) es probablemente el espectáculo más accesible. Con más de 200 parejas nidificantes en los cortados del Torío y del Curueño, es imposible no verlos. Al amanecer, cuando las corrientes térmicas empiezan a formarse, decenas de buitres se agrupan en espirales ascendentes que los locales llaman "ruedas". Si te sitúas en un mirador elevado a primera hora, puedes ver cómo los buitres despegan uno a uno de los cortados, se dejan caer y en segundos están ganando altura sin dar ni una sola batida. Es la mecánica del vuelo en su expresión más pura.

El águila real (Aquila chrysaetos) es la reina del cielo. Con 2 metros de envergadura y un vuelo poderoso e imponente, caza conejos y perdices en las laderas abiertas. Ver un águila real cazar en picado, alcanzando velocidades de más de 200 km/h, es algo que se te queda grabado para siempre. Los nidos de águila real en los Argüellos están en los cortados más inaccesibles, y aunque son difíciles de localizar, las zonas de caza son visibles desde muchos miradores.

Pero si hay un ave que merece mención especial es el urogallo cantábrico (Tetrao urogallus cantabricus). Esta subespecie endémica de la Cordillera Cantábrica es una de las aves más amenazadas de Europa, con una población estimada de menos de 400 ejemplares. El macho, con su plumaje oscuro metálico y las carúnculas rojas sobre los ojos, es un animal espectacular. El celo tiene lugar entre marzo y mayo: los machos se reúnen en los "cantaderos" para emitir un canto grave y repetitivo que se escucha a kilímetros de distancia. Asistir a un celo de urogallo es una experiencia que requiere madrugón, silencio absoluto y mucha paciencia, pero vale cada segundo.

Otras aves que puedes observar

  • Halcón peregrino (Falco peregrinus): El animal más rápido del planeta. Cazo en picado a más de 300 km/h. Cría en los cortados calizos del valle.
  • Búho real (Bubo bubo): El mayor búho de Europa. Su ulular gutural resuena por las hoces al anochecer.
  • Alimoche (Neophron percnopterus): El "buitre egipcio", más pequeño y elegante, con plumaje blanco y negro. Migrante: llega en primavera y se va en otoño.
  • Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax): Bandos ruidosos de pájaros negros con pico rojo que anidan en las cuevas y cortados de las hoces.
  • Mirlo acuático (Cinclus cinclus): Un pájaro diminuto que camina bajo el agua. Se le ve en los tríos rápidos del Torío, sumergido buscando insectos en el fondo.
  • Pito real (Picus viridis): Su canto inconfundible resuena en los bosques de ribera. Verde lima con capucha roja, es imposible pasar por alto.

Mejores zonas y épocas

  • Buitres: Cortados del Torío y Curueño. Todo el año. Mejor hora: 9-11h (formación de térmicas).
  • Águila real: Laderas abiertas y cortados. Todo el año. Caza visible al amanecer y atardecer.
  • Urogallo: Hayedos del norte de la Reserva. Celos: marzo-mayo. Madrugada obligatoria.
  • Mirlo acuático: Ríos Torío y Curueño. Todo el año. Fácil de ver en tramos rápidos.

Consejo desde La Finca: trae prismáticos (8x42 o 10x42 son ideales) y ropa de colores tierra. Las mejores horas son las dos primeras tras el amanecer y la última antes del anochecer. Y si ves un movimiento en el cielo, levanta la vista: en los Argüellos, siempre hay algo volando.

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